Mi clic con la Mákina

La Reserva Silvestre Privada La Mákina, desde que fue adquirida por la familia volvió a ser abierta a visitantes, por ello mi esposo necesitaba apoyar yendo los fines de semana y días feriados, quedándose para ello en casa de mi suegra, “La Casona” y como es de imaginarse, mis hijos y yo debíamos acompañarlo.

Para mí, era una carga y frustración que en lugar de quedar descansando en familia en casa o ir a pasear a diferentes lugares tuviéramos que “ir siempre a La Mákina” y si no íbamos…la culpa que sentía mi esposo le hacía sentir mal a el y por ende a mí.

Mis hijos disfrutaban ir, en especial cuando llevábamos a sus primas y esto si me animaba a ir en familia.

Mi esposo hace dos años asumió la administración de la Reserva y este año, en Semana Santa estaba corto de personal. Con mis hijos ya más grandes, pude tomar la decisión de ir a trabajar en La Makina. “¿En que necesitas que te ayude amor?” le dije y literalmente me puse la camiseta y la gorra de La Makina y me dirigí de La Casona de mi suegra donde nos hospedamos cada vez que vamos, hacia el área de la Reserva.

Inicie apoyando en las áreas en que mi esposo más necesitaba, pero al final hice de todo y termine disfrutándolo mucho. Me sentí muy contenta de poder recibir a las personas que nos visitaban, constatar mesa en mesa como estaban siendo atendidos, escuchar felicitaciones, recibir y manejar quejas o inquietudes, recoger alguna que otra basurita que algún visitante había botado, revisar periódicamente los servicios higiénicos, constatar y manejar el que los visitantes consumieran alimentos que llevaran en el área indicada para ello etc, etc. Al final lo mejor de todo fue que pude apoyar a mi esposo y esto ha resultado que ahora tenemos otro tema más de afinidad.

Durante esa semana La Mákina y yo hicimos clic. A raíz de entonces decidí trabajar para La Mákina e ingresé a estudiar turismo como la vía para hacerla autosostenible económicamente, dado que es muy caro mantener una reserva.

Han pasado casi siete meses y cada vez me siento más enamorada de trabajar en este bello proyecto de naturaleza y de ir en familia a pasar tiempo allá.

Adicional, durante este tiempo ha crecido la admiración por mi suegra y ahora comprendo porque siempre ella nos estaba hablando de La Mákina, de los proyectos, convenios, reuniones, medios de comunicación, la situación de los vecinos del rio, como le dice ella a cada una de las propiedades por donde corre el Rio La Trinidad que atraviesa la Reserva La Makina, etc, etc… Ahora yo me escucho todo el tiempo hablando de ella y los proyectos a desarrollar. Ahora reconozco y agradezco la obra que ella ha hecho durante estos casi 30 años de conservación; un gran esfuerzo emocional, económico y físico. Un gran legado de para la familia, para la comunidad y para Nicaragua.

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